Éxito empresarial

Bodegas Viña Ijalba, historia de una gravera riojana

Con tres ideas muy claras cerramos ayer nuestra segunda cata formativa de la temporada en la Asociación de Sumilleres de Córdoba, en esta ocasión dirigida por la Bodega riojana Viña Ijalba y su director comercial Paco Balda:

  • armonía con el entorno
  • producción ecológica
  • recuperación de variedades de gran valor agronómico.

Tres ideas para elaborar unos vinos de calidad muy personales y muy en consonancia con los gustos de una época en la que la diversificación y la diversidad mandan. Y dónde todos elementos de producción son analizados minuciosamente, aportando cada uno de ellos un valor diferencial al resultado final.

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El origen de esta bodega parece reconciliar a Dionisio Ruiz Ijalba, en 1975, con el medio que propiciaba su actividad principal, y es que en ese año plantó su primer viñedo sobre una antigua gravera que venia explotando su familia, y que fue recuperada con gran acierto para la viticultura. Como si quisiera devolver a la tierra lo que antes le había sustraído, a un terreno ya explotado, añadió entre 50 y 60 centímetros de suelos pobres procedentes de desmontes de caminos, reproduciendo de manera fiel los suelos tradicionales de la viticultura tradicional de La Rioja: escasas producciones, terrenos en laderas, poca profundidad y poco fértiles.

Comenzaba ahí el camino de Viña Ijalba, que sería posteriormente bodega en 1991. Una bodega pionera en la elaboración de vinos ecológicos en La Rioja, siguiendo las técnicas tradicionales y respetando al máximo, hasta hoy, y después de tres generaciones, su compromiso con el medio ambiente.

De otro lado, Viña Ijalba participa desde su origen en diferentes proyectos junto a centros de investigación para la recuperación de variedades autóctonas de Rioja. Variedades muy minoritarias que tradicionalmente habían dotado de carácter a los vinos de esta Denominación de Origen y que prácticamente habían sido dadas por desaparecidas. Con esta inquietud, Viña Ijalba ha contribuido a proteger la biodiversidad de Rioja y se ha convertido en la primera bodega del mundo en elaborar vinos íntegramente con Tempranillo Blanco, Maturana Blanca, Graciano y Maturana Tinta.

La magnífica y diversa cata de ayer versó principalmente sobre esos vinos elaborados a partir de variedades recuperadas, muy interesantes, que constituyen toda una lección de viticultura moderna enlazada con una tradición casi desaparecida. Colores, aromas y sabores afortunadamente rescatados:

  • Ijalba 100% maturana blanca 2017, brillante, muy untuoso. Primer vino en el mundo elaborado con esta uva.
  • Ijalba 100% tempranillo blanco 2017, seco, frutado y equilibrado. El primero comercializado en el mundo de esta variedad.
  • Ijalba 100% graciano 2016, madurado en bodega 10 meses, sin filtrar. Atractivo rojo picota, con mucha capa, carnoso y frutal. Primer graciano 100% ecológico
  • Ijalba 100% maturana tinta 2016, maloláctica y madurado en bodega 10 meses, sin filtrar. Primer vino en el mundo elaborado con maturana tinta.
  • Ijalba blanco crianza 2016, un vino ecológico experimental con 8 meses de barrica nueva de roble: 50% viura, 30% maturana blanca y 20% tempranillo blanco

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Además tuvimos ocasión de catar otros vinos de un corte más clásico riojano:

  • Ijalba Genolí 100% viura 2017, de acidez fresca y aroma intenso a manzana verde
  • Ijalba cuvée 2016, sin filtrar de 70% tempranillo, 20% graciano y 10% maturana tinta, 12 meses en roble americano
  • Ijalba crianza 2015, 12 meses en barrica y 12 meses en botella

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En definitiva, 8 vinos que fueron la síntesis de la diversidad y el abanico de posibilidades que se nos abren cuando ponemos un poco de imaginación, simplemente combinando elementos que tenemos al alcance: suelos reutilizables, una historia vitivinícola que nos enseña, respecto al medio ambiente con todas sus consecuencias, hábitos saludables, una cultura ancestral del vino, el esfuerzo y dedicación necesarios y la pasión por tu tierra.

Enhorabuena Ijalba por esos vinos y por esa lección magistral desde La Rioja.

En cuanto a las armonizaciones de vino y tapas, tuvimos ocasión de probar 8 productos, fruto del trabajo voluntario de miembros de la Asociación, profesionales algunos de la talla de Adri, u otros que se auto proponen de manera muy loable como foodies coyunturales, como es el caso de Antonio Flores, Gertru o Araceli.

Araceli nos preparó un salmón y bacalao ahumados y una ensaladilla de bogavante muy acertados los tres con los blancos más frescos y afrutados de Ijalba. Antonio Flores preparó un tirabeque que acompañó bastante bien al Ijalba Maturana blanca. Gertru nos sorprendió con un arroz negro Imperial japonés, un ajoblanco con manzana verde y pasas y unas anchoas del cantábrico sobre tosta de pan con mermelada de higo, tres platos que acompañaron a los tintos tempranillos. Para la graciano Adri nos elaboró una tarta con quesos azules de Valdeón y Stilton que estaba para chuparse los dedos.

Seguimos aprendiendo, que para eso son nuestras catas !!!

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Un día en las carreras

Una invitación de COVAP -proveedor de Pura Cepa Catering Gourmet- que por tercer año consecutivo está presente, nos animó por fin  a conocer  las carreras de caballos en la playa de Sanlúcar de Barrameda, un evento del todo singular, y de antiquísima tradición que va ya por su 172 edición. Y a la vez nos permitió pasar un día inolvidable en uno de los puntos grastronómicos por excelencia de nuestro país. Al final del día pensé: “es del todo coherente la presencia de COVAP, pues con sus excelentes ibéricos viene a completar y complementar toda la gama interminable de sabores de pescados, mariscos y manzanillas de este lugar”.

Nada más llegar a Sanlúcar, el paseo por sus calles te produce una sensación placentera difícil de interpretar; es como si del efecto de una lupa y mil espejos se tratara. El color del mar, el reflejo de los sílices de la arena de la playa, las blancas albarizas en contraste con el verdor de los viñedos, un cielo de azul intenso e inmenso y mil casas blancas por doquier, se ponen de acuerdo para generar una sorprendente y única luz que te envuelve y consigue atraparte. Inmerso en esa luz cegadora, todas las imágenes, los olores y los sabores te hacen pensar que estas en el lugar idóneo donde catar la vida.

 

Incursión en el Mercado para poner en alerta todos los sentidos… atún fresco, acedías, conchas finas, cabracho, galeras, langostinos, langostas, camarones, choco, … y una vez allí … necesariamente necesitas probarlo todo…. Pero dónde? Pues vamos aun clásico, -dice alguién-, a “Casa Balbino”. Allí es como si compraras en el Mercado: una vez que te has hecho un sitio en la barra abriendo codos y a la vez alguien se encarga de coger una mesa en la plaza, has de pelear por conseguir que uno de los camareros se fije en tí, fije su mirada. Conseguido esto, eres suyo y ya no te falta de nada: 1 de ensaladilla, ración de huevas, media de choco, 4 tortillitas de camarones y unos langostinos, todo acompañado 4 cañas y de 1/2 botellita de una manzanilla de Sanlúcar fresca y extraordinaria. La plaza es un hervidero de gente, todos pensando en los mismo, lo que vieron en el mercado. Cuando tienes la mesa llena de platos, eres un afortunado mortal que mira

Ahora ponemos rumbo a la Playa. Las carreras comienzan a las 18:30, pero aún tenemos tiempo de un bañito a la vez que nos acercamos a la zona de palcos dónde COVAP ha tenido la deferencia de invitarnos. Mucha gente a los largo de todo el trayecto de playa por donde discurrirán las carreras. Una fiesta que se prologará hasta altas horas de la madrugada, según nos cuentan. En la zona de palcos las empresas atienden a sus invitados.  Hemos tenido la suerte de serlo de COVAP, pues la degustación de jamón alta expresión, es algo que “quita el sentido”. Juan Muñoz y Mª Angeles Martos nos tratan de manera permanente con tremenda elegancia y profesionalidad, como a cada unos de sus invitados. Florencio Lunar cortando en jamón hace oscilar las cabezas dudando si poner la mirada al mar o a su magnífica destreza con el cuchillo. Juan nos acerca jamón, ufff. Ese momento, con el mar de fondo, los caballos tratando de ganar por la orilla, el murmullo de la gente en la playa, el sabor, el cielo… quedará grabado para siempre. Gracias por la invitación.

Texto y fotografía: Joaquín Morales

 

 

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Primogénito 2017: el nacimiento de un vino

Todo comienza con la vendimia de uvas tintas en las Bodegas El Pujío de Puente Genil, de Agustín Reina, una bodega a la que el tiempo dará la razón por el único camino posible: la calidad. Tres días claves de este año de 2017 -del 9 al 11 de agosto- que con la corta de la uva culminan un cliclo natural para comenzar otro apasionante. La transformación del mosto de la uva en vino, que en este caso lo beberemos allá por las Navidades de 2018.

 

Nada puede fallar. Se respira el nerviosismo…

La vendimia es el punto de inflexión del trabajo de todo un año en el campo. Todas las personas parecen más unidos que de costumbre, pero aún así, hay nerviosismo.

La corta de la uva en el Pujío se hace a mano, aunque podría mecanizarse porque su conducción en espaldera lo permitiría. Pero la decisión está tomada: una selección y corta cualitativa de los racimos in situ resulta más adecuada para el objetivo que la bodega persigue. Comienza a las 5:30 de la madrugada con su capataz, Jesús Jurado, al frente de una cuadrilla de 12 personas. Aún no ha amanecido, se hace necesaria la luz artificial hasta que el sol ayude.

 

Las primeras horas son claves, más frescas.

La uva, de la variedad syrah,  este año viene pequeña de grano, pero con buena acidez y nivel de azúcar. Esperan recoger 35000 a 40000 kilos de uva en las 8 hectáreas de viñedo, con un rendimiento estimado del 70%, en un trabajo duro e intenso de tres días.

Viña, Lagar y Bodega están en la misma finca, lo que hace que el transporte de la uva sea muy rápido, preciso y de calidad, gracias también a la habilidad de Manolo y Antonio, tractoristas muy avezados. Las cajas de uva, de 18 kg para mantener el fruto entero, son recibidas en el Lagar, por Laura Jurado, que permanentemente cuenta y recuenta bajo la supervisión de la enóloga, Cristina Osuna. Es preciso confirmar que su estimación de almacenamiento posterior en los depósitos es acertada.

 

Recepcionada la uva se deposita directamente en la estrujadora-despalilladora donde se le añaden los sulfitos oportunos para una buena conservación. Con cierta rapidez, de un lado salen los raspones y de otro, bombeados a los diferentes depósitos de acero inoxidable con control de temperatura, los granos de uva ligeramente rotos por una presión mínima y desprendiendo ya el mosto que en unos días será vino.

En el camino hacia esos depósitos ya llevan, además de sulfitos, una solución de enzimas pectolíticas para extraer al máximo el color y el aroma del mosto en contacto con la piel y las pepitas. Rocío Reina, futura enóloga, bajo la supervisión de Cristina, va añadiendo y dosificando las cantidades. Una vez en los depósitos, y tras el tiempo que Cristina estima por su experiencia de campañas anteriores, se añaden levaduras seleccionadas para provocar la fermentación alcohólica a una temperatura controlada de 24º. Continuamente se toman muestras para ver la evolución del color. En tan sólo un día ya presenta un violáceo muy débil aún pero que promete.

 

Culminada la fermentación alcohólica, que le llevará entre 7 y 10 días, permanecerá el mosto, ya vino, macerando con los hollejos de 6 a 8 días más, al objeto de extraer todos los componentes aromáticos y de color posibles de la piel de la uva. Posteriormente pasará a prensado y desfangado de forma natural, según nos cuenta Cristina.

Tras producirse una segunda fermentación llamada maloláctica, pasará a barricas de roble americano y francés por un tiempo de 6 meses, y después y durante otros 6 meses, reposará en botellas en las zonas más húmedas y frescas de la bodega, antes de salir al mercado que será allá por la Navidad de 2018. Pero esto ya lo contaremos con más detalle otro día, cuando lo veamos y … lo catemos!!!

 

Texto y fotografía: Joaquín Morales

 

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Bodegas Sire: viñedos centenarios para un proyecto jóven e innovador

El pasado jueves 23 de febrero la empresa Máxima de Bebidas (grupo Heineken en Córdoba) organizó en sus instalaciones una cata de los vinos de la Bodegas Sire, de Peñafiel (Valladolid).

La invitación a Ángel González, presidente de la Asociación de Sumilleres de Córdoba, puso a prueba su capacidad de convocatoria entre los miembros de la misma y también lo que ello representa a fecha de hoy. Podríamos calificarla de notable, tanto dicha capacidad como los tiempos de bonanza y viveza por los que pasa la asociación en el  momento actual.

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Cómo prueba de esta “sintonía” presentamos aquí un post conjunto, compendio de la visión y de las opiniones de algunos de los miembros de la Asociación, compartidas, para que hoy puedan llegar a todos.

A modo de ejercicio interno creo que es sumamente interesante. No cabe duda que la integración del conjunto de las visiones es lo que da sentido a los grupos y en este caso hemos podido comprobar que las distintas percepciones individuales de la cata, unidas, suman y nos enseñan a todos.

Así lo vimos:

Sire es una bodega que integra vinos de las Denominaciones de Ribera del Duero y de Rueda, nacida de la ilusión y el amor por el mundo del vino, pero también de un gran conocimiento de este mercado, tal y como pudimos comprobar. Esto queda claro por la pasión con la que Kiko Pina, el dueño de este proyecto, habla de él, y porque los vinos dejan clara evidencia de esto.

La apuesta por elaborar vinos con cepas centenarias, cuidando rendimientos y en definitiva mimando la materia prima, queda patente en la calidad, complejidad e intensidad de estos vinos , como muy bien apunta Cristina Osuna.

Cepas viejas, grades vinos y espíritu joven en palabras de Gertru Pérez Alcántara

dsc_0374Cepas viejas, centenarias para presentar sus vinos en botellas nuevas e innovadoras.  La Botella Decanter Martín Berasategui System no dejó impasible a nadie: elegante (José Ignacio Fernández), llamativa y útil (David Romero), evita que los posos del vino queden en el fondo y no caigan a la copa, lo que las hace ideales para vinos con poco filtrado haciendo innecesaria la decantación (Álvaro Lara); atrevida, ergonómica y funcional se adapta a la mano a la hora de servir el vino (Kati Rodriguez)

NOTAS DE CATA para 4 vinos: un blanco y tres tintos.

– Sire blanco verdejo: correcto y conseguido

Verdejo 100%, fermentado en barrica y elaborado con uva procedente de viñas de mas de 40 años.  Vino nacido de la idea de elaborar verdejo, muy demandado actualmente,  pero dándole una vuelta de tuerca: objetivo conseguido. Un vino franco en nariz, con aromas varietales y propios de la fermentación en barrica que le aporta la untuosidad característica y lo hace más persistente en boca (Cristina Osuna). Aún después de la cata guarda intensidad aromática (Álvaro Lara).dsc_0359

Magnífico, sin excentricidades y  equilibrado (David Romero), sutil y elegante (Gertru Pérez). En definitiva, como dice Kati Rodriguez, “un vino franco, expresivo, con aromas primarios a cítricos maduros, hinojo y toques balsámicos.  Su paso en boca es armónico, sincero, con refrescante acidez, untuoso, postgusto largo y ligeramente amargo que invita a seguir disfrutando”.

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– Sire 7: Algo más que roble

Tempranillo, procedente de viñas con cerca de 100 años y 7 meses de barrica. Vino de capa media-alta, intenso en nariz, agradable paso por boca. Y con “la sensación de que es un vino preparado para estar mas tiempo en barrica”, en opinión de Cristina Osuna.

Un vino para copeo que para Álvaro Lara resultó el mas flojo de los 3 tintos, “pues la madera escondía bastante la fruta del vino, que es lo que esperas de un vino roble”. Sin embargo a José Ignacio Fernández le pareció el más interesante, “El Versátil, con 7 meses de envejecimiento en barrica de roble le confieren  el cuerpo necesario para disfrutarlo sentado en una mesa junto a una buena carne y sin perder los aromas y el gusto frutal de un vino joven que tanto se disfruta en un copeo”.

En la misma línea, a Kati Rodriguez, este 100% tempranillo le parece un “vino versátil, con aroma a frutas negras, ciruela, grosella, recuerdos terrosos que se entremezclan con toffee y cacao procedente de su paso en barrica, en boca, es aterciopelado, persistente, muy placentero de beber disfrutándolo solo o con un picapica”.

– Sire 12: todo un crianza clásico

Un vino más al estilo Ribera del Duero clásico, “muy bien ensamblado los aromas y la madera, con buena acidez, con volumen en boca y que te pedía un trago tradsc_0372s otro. Un vino para acompañar carnes y con muy buena relación calidad-precio” según Álvaro Lara.

“Hermano mayor del anterior, capa alta, mayor intensidad y complejidad y un paso por boca agradable y más equilibrado, se nota ese tiempo más de crianza” (Cristina Osuna)

– Sire 24: el rey de la bodega

“Complejo, con aromas a dos mundos, majuelos antiguos y robles muy bien conjugados” fue la definición que Gertru Pérez hizo de él.

“El rey de la bodega, de cepas centenarias que solo podrían dar un vino para la contemplación y la tertulia. Un vino para regalártelo uno en una ocasión especial y compartirlo con gente que lo sepa apreciar” (Álvaro Lara)

Cati lo describió como un vino “para degustar, complejo, de gran finura, carnoso que evoluciona en boca, con una gran gama de aromas que va desde la cereza, ciruela, zarzamora pasando por torrefactos y ahumados, de gran largura”.

“Vino de capa media-alta, algo evolucionado en color, pero de una gran complejidad aromática, en boca elegante, redondo y con una intensa retronasal” (Cristina Osuna).

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En definitiva, una buena cata, amena, didáctica y con vinos de mucha calidad, a la que, por ponerle un pero, faltaron para acompañar… “unos platitos de queso” como dice Álvaro Lara, o “un picapica” en palabras de Kati Rodriguez …

Y eso es todo…

Autor: Joaquín Morales

Xarel·lo+tiempo+pasión = Gramona

El paso del tiempo…

Tan sencillo e irremediable como necesario a la vez; pues ¡tiempo! es lo que necesitan las levaduras para crear un gran vino fino, y ¡tiempo! para llegar a crear el más grande de los vinos generosos, el amontillado.

Y qué tendrá esto que ver con un vino espumoso llamado cava?

En lo que hoy nos ocupa con seguridad existen más similitudes que diferencias siempre, claro está, que hablemos de la familia Gramona. Una familia con más de 130 años de historia en el mundo del vino y que con su quinta generación comandada por D. Jaume Gramona está llevando la calidad de sus cavas a la altura de los grandes Champagnes.

Y es que ¡han dedicado mucho tiempo!

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Cata Gramona en Casa Rubio

Dos variedades tremendamente denostadas -sobre todo cuando se trata de  elaborar vinos tranquilos- como la  Pedro Ximénez (PX) y la Xarel•lo, han demostrado no obstante una gran aptitud para la crianza: “biológica y/u oxidativa” en el caso de la PX dentro del marco de Montilla-Moriles, y “reductiva” en el caso de la Xarel•lo dentro de las botellas de cava que realizan segunda fermentación.

“Artesanos del tiempo” se definen dentro de la casa Gramona, apelativo muy acertado cuando llegas a catar un Celler Batlle con ¡10 años de crianza!

¿Qué vinos podrían aguantar sin acusar el agotamiento organoléptico típico de las largas crianzas? Sólo los grandes pueden llegar a ser más grandes aún con el paso del tiempo. Esa paradoja de elaborar un vino que podrán tomar tus hijos cuando lleguen a la mayoría de edad en su plenitud de calidad… Muy pocos pueden conseguir esto, porque además de trabajo, supone una forma de entender la vida tremendamente distante de “las prisas” que hoy tenemos para todo.

Gramona hace años que eligió seguir esta línea que la acerca sin duda a los grandes espumosos del mundo, a los grandes del Champagne. Eso significa renunciar al deseo de una mayoría constituida por el 98% que con prisa busca refrescar el paladar, para sumergirse en el complejo dsc_0174mundo de la crianza y la búsqueda de un placer mucho más sutil. Sólo el tiempo y la crianza producen que el efecto carbónico se convierta en una suave caricia en la boca.

Como sutil es que sus licores de expedición para los toques finales usen sistema de criaderas con botas entre las que posiblemte haya alguna que partiera envinada del marco Montilla-Moriles. ¿Quién sabe?

La visita a Córdoba de D. Antoni Pérez -Toni para los amigos-, enólogo, generoso como pocos a la hora de compartir su sabiduría y pasión por el mundo de las burbujas, nos permitió a la Asociación de Sumilleres de Córdoba una tertulia y cata a la vez, que será inolvidable. Siete cavas, toda la gama de cavas Gramona, si no nos fijamos en las recién salidas “Enotecas”, los cavas con más crianza de la D.O. Cava.

dsc_0182Toni no se guarda ninguno de sus “secretos”. Como un gran profesor, con gran capacidad comunicativa y fluidez nos trasmite sus enormes conocimientos y nos traslada, llena de anécdotas inolvidables, su experiencia personal: nos habla de burbujas “crujientes”, de pastelería, de levaduras, de biodinámica (aunque sólo pase de puntillas por los famosos “cuernos”), de vinos naturales, de crianzas con corcho, de diablos y demonios, de copas lujuriosas inspiradas en senos de mujer…”

Os estáis equivocando”, decían muchos que ahora les piden consejo.

Mientras todo esto sucedía, catábamos…:

– La Cuvee, Imperial, III Lustros, Celler Batlle…, los años de crianza bailan, crecen, desde los 2 de la base de gama (La Cuvee) más fresca, divertida y versátil; 5 años (60 meses) para el Imperial, fiel reflejo de la filosofía de Gramona; después 8 años y 10 años para III Lustros (primera marca comercializada por Gramona en los años 50’) y Celler Batlle, respectivamente.

– III Lustros, Brut Nature, más serio, gastronómico, para un disfrute pausado; y Celler Batlle, más amable por su pequeño “dosage”.

– Dos cavas rosados, una provocación para la parroquia, dos estilos de Pinot Noir: Rosé Pinot Noir busca un perfil más sabroso, más cuerpo, grosellas, frescura, un cava delicioso; Argent Rosé busca un perfil más elegante de la variedad, más finura si cabe en su parte aromática; un cava rosado para cada momento.

– Y por último, aunque no se catara en este orden, Argent Blanc, un 100% Chardonnay muy profundo y elegante, un salto de imagen en el actual mundo del cava.

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Lo dicho, una experiencia inovidable…!!! Gracias Toni, gracias Gramona

Autores: José María Moreno (enólogo) y Joaquín A. Morales (sociólogo)

Montilla-Moriles: fuera tópicos y miremos “pa´lante”

Cuanto más me adentro en el mundo del vino, más me gusta, y cuanto más me gusta más valor otorgo a nuestros vinos de Montilla-Moriles, auténticos tesoros reconocidos por los más grandes enólogos del mundo. Veáse sin ir mas lejor el reciente artículo de Paco del Castillo cuyo título lo dice todo “Un gran tesoro… pero oculto”. No deja lugar a dudas.

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Cerveza americana hecha en Córdoba

Hace ya unos meses, con la Asociación de Sumilleres, y a instancias de Antonio Cuesta de Editorial Almuzara, tuvimos la suerte de conocer a John Bell, estadounidense afincado y enamorado tanto de Córdoba como de la cerveza estadounidense. Tanto, tanto que decidió fabricarla aquí con el nombre de Cervezas la Gitanilla.

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