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Primogénito 2017: el nacimiento de un vino

Todo comienza con la vendimia de uvas tintas en las Bodegas El Pujío de Puente Genil, de Agustín Reina, una bodega a la que el tiempo dará la razón por el único camino posible: la calidad. Tres días claves de este año de 2017 -del 9 al 11 de agosto- que con la corta de la uva culminan un cliclo natural para comenzar otro apasionante. La transformación del mosto de la uva en vino, que en este caso lo beberemos allá por las Navidades de 2018.

 

Nada puede fallar. Se respira el nerviosismo…

La vendimia es el punto de inflexión del trabajo de todo un año en el campo. Todas las personas parecen más unidos que de costumbre, pero aún así, hay nerviosismo.

La corta de la uva en el Pujío se hace a mano, aunque podría mecanizarse porque su conducción en espaldera lo permitiría. Pero la decisión está tomada: una selección y corta cualitativa de los racimos in situ resulta más adecuada para el objetivo que la bodega persigue. Comienza a las 5:30 de la madrugada con su capataz, Jesús Jurado, al frente de una cuadrilla de 12 personas. Aún no ha amanecido, se hace necesaria la luz artificial hasta que el sol ayude.

 

Las primeras horas son claves, más frescas.

La uva, de la variedad syrah,  este año viene pequeña de grano, pero con buena acidez y nivel de azúcar. Esperan recoger 35000 a 40000 kilos de uva en las 8 hectáreas de viñedo, con un rendimiento estimado del 70%, en un trabajo duro e intenso de tres días.

Viña, Lagar y Bodega están en la misma finca, lo que hace que el transporte de la uva sea muy rápido, preciso y de calidad, gracias también a la habilidad de Manolo y Antonio, tractoristas muy avezados. Las cajas de uva, de 18 kg para mantener el fruto entero, son recibidas en el Lagar, por Laura Jurado, que permanentemente cuenta y recuenta bajo la supervisión de la enóloga, Cristina Osuna. Es preciso confirmar que su estimación de almacenamiento posterior en los depósitos es acertada.

 

Recepcionada la uva se deposita directamente en la estrujadora-despalilladora donde se le añaden los sulfitos oportunos para una buena conservación. Con cierta rapidez, de un lado salen los raspones y de otro, bombeados a los diferentes depósitos de acero inoxidable con control de temperatura, los granos de uva ligeramente rotos por una presión mínima y desprendiendo ya el mosto que en unos días será vino.

En el camino hacia esos depósitos ya llevan, además de sulfitos, una solución de enzimas pectolíticas para extraer al máximo el color y el aroma del mosto en contacto con la piel y las pepitas. Rocío Reina, futura enóloga, bajo la supervisión de Cristina, va añadiendo y dosificando las cantidades. Una vez en los depósitos, y tras el tiempo que Cristina estima por su experiencia de campañas anteriores, se añaden levaduras seleccionadas para provocar la fermentación alcohólica a una temperatura controlada de 24º. Continuamente se toman muestras para ver la evolución del color. En tan sólo un día ya presenta un violáceo muy débil aún pero que promete.

 

Culminada la fermentación alcohólica, que le llevará entre 7 y 10 días, permanecerá el mosto, ya vino, macerando con los hollejos de 6 a 8 días más, al objeto de extraer todos los componentes aromáticos y de color posibles de la piel de la uva. Posteriormente pasará a prensado y desfangado de forma natural, según nos cuenta Cristina.

Tras producirse una segunda fermentación llamada maloláctica, pasará a barricas de roble americano y francés por un tiempo de 6 meses, y después y durante otros 6 meses, reposará en botellas en las zonas más húmedas y frescas de la bodega, antes de salir al mercado que será allá por la Navidad de 2018. Pero esto ya lo contaremos con más detalle otro día, cuando lo veamos y … lo catemos!!!

 

Texto y fotografía: Joaquín Morales

 

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Bodegas Sire: viñedos centenarios para un proyecto jóven e innovador

El pasado jueves 23 de febrero la empresa Máxima de Bebidas (grupo Heineken en Córdoba) organizó en sus instalaciones una cata de los vinos de la Bodegas Sire, de Peñafiel (Valladolid).

La invitación a Ángel González, presidente de la Asociación de Sumilleres de Córdoba, puso a prueba su capacidad de convocatoria entre los miembros de la misma y también lo que ello representa a fecha de hoy. Podríamos calificarla de notable, tanto dicha capacidad como los tiempos de bonanza y viveza por los que pasa la asociación en el  momento actual.

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Cómo prueba de esta “sintonía” presentamos aquí un post conjunto, compendio de la visión y de las opiniones de algunos de los miembros de la Asociación, compartidas, para que hoy puedan llegar a todos.

A modo de ejercicio interno creo que es sumamente interesante. No cabe duda que la integración del conjunto de las visiones es lo que da sentido a los grupos y en este caso hemos podido comprobar que las distintas percepciones individuales de la cata, unidas, suman y nos enseñan a todos.

Así lo vimos:

Sire es una bodega que integra vinos de las Denominaciones de Ribera del Duero y de Rueda, nacida de la ilusión y el amor por el mundo del vino, pero también de un gran conocimiento de este mercado, tal y como pudimos comprobar. Esto queda claro por la pasión con la que Kiko Pina, el dueño de este proyecto, habla de él, y porque los vinos dejan clara evidencia de esto.

La apuesta por elaborar vinos con cepas centenarias, cuidando rendimientos y en definitiva mimando la materia prima, queda patente en la calidad, complejidad e intensidad de estos vinos , como muy bien apunta Cristina Osuna.

Cepas viejas, grades vinos y espíritu joven en palabras de Gertru Pérez Alcántara

dsc_0374Cepas viejas, centenarias para presentar sus vinos en botellas nuevas e innovadoras.  La Botella Decanter Martín Berasategui System no dejó impasible a nadie: elegante (José Ignacio Fernández), llamativa y útil (David Romero), evita que los posos del vino queden en el fondo y no caigan a la copa, lo que las hace ideales para vinos con poco filtrado haciendo innecesaria la decantación (Álvaro Lara); atrevida, ergonómica y funcional se adapta a la mano a la hora de servir el vino (Kati Rodriguez)

NOTAS DE CATA para 4 vinos: un blanco y tres tintos.

– Sire blanco verdejo: correcto y conseguido

Verdejo 100%, fermentado en barrica y elaborado con uva procedente de viñas de mas de 40 años.  Vino nacido de la idea de elaborar verdejo, muy demandado actualmente,  pero dándole una vuelta de tuerca: objetivo conseguido. Un vino franco en nariz, con aromas varietales y propios de la fermentación en barrica que le aporta la untuosidad característica y lo hace más persistente en boca (Cristina Osuna). Aún después de la cata guarda intensidad aromática (Álvaro Lara).dsc_0359

Magnífico, sin excentricidades y  equilibrado (David Romero), sutil y elegante (Gertru Pérez). En definitiva, como dice Kati Rodriguez, “un vino franco, expresivo, con aromas primarios a cítricos maduros, hinojo y toques balsámicos.  Su paso en boca es armónico, sincero, con refrescante acidez, untuoso, postgusto largo y ligeramente amargo que invita a seguir disfrutando”.

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– Sire 7: Algo más que roble

Tempranillo, procedente de viñas con cerca de 100 años y 7 meses de barrica. Vino de capa media-alta, intenso en nariz, agradable paso por boca. Y con “la sensación de que es un vino preparado para estar mas tiempo en barrica”, en opinión de Cristina Osuna.

Un vino para copeo que para Álvaro Lara resultó el mas flojo de los 3 tintos, “pues la madera escondía bastante la fruta del vino, que es lo que esperas de un vino roble”. Sin embargo a José Ignacio Fernández le pareció el más interesante, “El Versátil, con 7 meses de envejecimiento en barrica de roble le confieren  el cuerpo necesario para disfrutarlo sentado en una mesa junto a una buena carne y sin perder los aromas y el gusto frutal de un vino joven que tanto se disfruta en un copeo”.

En la misma línea, a Kati Rodriguez, este 100% tempranillo le parece un “vino versátil, con aroma a frutas negras, ciruela, grosella, recuerdos terrosos que se entremezclan con toffee y cacao procedente de su paso en barrica, en boca, es aterciopelado, persistente, muy placentero de beber disfrutándolo solo o con un picapica”.

– Sire 12: todo un crianza clásico

Un vino más al estilo Ribera del Duero clásico, “muy bien ensamblado los aromas y la madera, con buena acidez, con volumen en boca y que te pedía un trago tradsc_0372s otro. Un vino para acompañar carnes y con muy buena relación calidad-precio” según Álvaro Lara.

“Hermano mayor del anterior, capa alta, mayor intensidad y complejidad y un paso por boca agradable y más equilibrado, se nota ese tiempo más de crianza” (Cristina Osuna)

– Sire 24: el rey de la bodega

“Complejo, con aromas a dos mundos, majuelos antiguos y robles muy bien conjugados” fue la definición que Gertru Pérez hizo de él.

“El rey de la bodega, de cepas centenarias que solo podrían dar un vino para la contemplación y la tertulia. Un vino para regalártelo uno en una ocasión especial y compartirlo con gente que lo sepa apreciar” (Álvaro Lara)

Cati lo describió como un vino “para degustar, complejo, de gran finura, carnoso que evoluciona en boca, con una gran gama de aromas que va desde la cereza, ciruela, zarzamora pasando por torrefactos y ahumados, de gran largura”.

“Vino de capa media-alta, algo evolucionado en color, pero de una gran complejidad aromática, en boca elegante, redondo y con una intensa retronasal” (Cristina Osuna).

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En definitiva, una buena cata, amena, didáctica y con vinos de mucha calidad, a la que, por ponerle un pero, faltaron para acompañar… “unos platitos de queso” como dice Álvaro Lara, o “un picapica” en palabras de Kati Rodriguez …

Y eso es todo…

Autor: Joaquín Morales

Xarel·lo+tiempo+pasión = Gramona

El paso del tiempo…

Tan sencillo e irremediable como necesario a la vez; pues ¡tiempo! es lo que necesitan las levaduras para crear un gran vino fino, y ¡tiempo! para llegar a crear el más grande de los vinos generosos, el amontillado.

Y qué tendrá esto que ver con un vino espumoso llamado cava?

En lo que hoy nos ocupa con seguridad existen más similitudes que diferencias siempre, claro está, que hablemos de la familia Gramona. Una familia con más de 130 años de historia en el mundo del vino y que con su quinta generación comandada por D. Jaume Gramona está llevando la calidad de sus cavas a la altura de los grandes Champagnes.

Y es que ¡han dedicado mucho tiempo!

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Cata Gramona en Casa Rubio

Dos variedades tremendamente denostadas -sobre todo cuando se trata de  elaborar vinos tranquilos- como la  Pedro Ximénez (PX) y la Xarel•lo, han demostrado no obstante una gran aptitud para la crianza: “biológica y/u oxidativa” en el caso de la PX dentro del marco de Montilla-Moriles, y “reductiva” en el caso de la Xarel•lo dentro de las botellas de cava que realizan segunda fermentación.

“Artesanos del tiempo” se definen dentro de la casa Gramona, apelativo muy acertado cuando llegas a catar un Celler Batlle con ¡10 años de crianza!

¿Qué vinos podrían aguantar sin acusar el agotamiento organoléptico típico de las largas crianzas? Sólo los grandes pueden llegar a ser más grandes aún con el paso del tiempo. Esa paradoja de elaborar un vino que podrán tomar tus hijos cuando lleguen a la mayoría de edad en su plenitud de calidad… Muy pocos pueden conseguir esto, porque además de trabajo, supone una forma de entender la vida tremendamente distante de “las prisas” que hoy tenemos para todo.

Gramona hace años que eligió seguir esta línea que la acerca sin duda a los grandes espumosos del mundo, a los grandes del Champagne. Eso significa renunciar al deseo de una mayoría constituida por el 98% que con prisa busca refrescar el paladar, para sumergirse en el complejo dsc_0174mundo de la crianza y la búsqueda de un placer mucho más sutil. Sólo el tiempo y la crianza producen que el efecto carbónico se convierta en una suave caricia en la boca.

Como sutil es que sus licores de expedición para los toques finales usen sistema de criaderas con botas entre las que posiblemte haya alguna que partiera envinada del marco Montilla-Moriles. ¿Quién sabe?

La visita a Córdoba de D. Antoni Pérez -Toni para los amigos-, enólogo, generoso como pocos a la hora de compartir su sabiduría y pasión por el mundo de las burbujas, nos permitió a la Asociación de Sumilleres de Córdoba una tertulia y cata a la vez, que será inolvidable. Siete cavas, toda la gama de cavas Gramona, si no nos fijamos en las recién salidas “Enotecas”, los cavas con más crianza de la D.O. Cava.

dsc_0182Toni no se guarda ninguno de sus “secretos”. Como un gran profesor, con gran capacidad comunicativa y fluidez nos trasmite sus enormes conocimientos y nos traslada, llena de anécdotas inolvidables, su experiencia personal: nos habla de burbujas “crujientes”, de pastelería, de levaduras, de biodinámica (aunque sólo pase de puntillas por los famosos “cuernos”), de vinos naturales, de crianzas con corcho, de diablos y demonios, de copas lujuriosas inspiradas en senos de mujer…”

Os estáis equivocando”, decían muchos que ahora les piden consejo.

Mientras todo esto sucedía, catábamos…:

– La Cuvee, Imperial, III Lustros, Celler Batlle…, los años de crianza bailan, crecen, desde los 2 de la base de gama (La Cuvee) más fresca, divertida y versátil; 5 años (60 meses) para el Imperial, fiel reflejo de la filosofía de Gramona; después 8 años y 10 años para III Lustros (primera marca comercializada por Gramona en los años 50’) y Celler Batlle, respectivamente.

– III Lustros, Brut Nature, más serio, gastronómico, para un disfrute pausado; y Celler Batlle, más amable por su pequeño “dosage”.

– Dos cavas rosados, una provocación para la parroquia, dos estilos de Pinot Noir: Rosé Pinot Noir busca un perfil más sabroso, más cuerpo, grosellas, frescura, un cava delicioso; Argent Rosé busca un perfil más elegante de la variedad, más finura si cabe en su parte aromática; un cava rosado para cada momento.

– Y por último, aunque no se catara en este orden, Argent Blanc, un 100% Chardonnay muy profundo y elegante, un salto de imagen en el actual mundo del cava.

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Lo dicho, una experiencia inovidable…!!! Gracias Toni, gracias Gramona

Autores: José María Moreno (enólogo) y Joaquín A. Morales (sociólogo)

Aquí al lado puedes pasar un magnífico día de otoño jienense

Te levantas tempranito y te pegas tu cafelito !!!

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Carretera, musiquita -sin noticias- y a tan solo 45 minutos de camino ya te encuentras un mar de olivos. Si te desvías en en cruce de Lopera en dirección a Arjonilla sólo verás miles y miles de olivos.

 

Entra, respira, toca la tierra, toca las aceitunas…!!!

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Te paseas por un olivar en plena faena de recogida, que empezará en los próximos días de finales de noviembre y durará hasta finales de enero.

Después te tomas tu desayuno molinero en cualquier bar. En todos saben de pan con aceite: pan recién hecho con aceite de oliva, aceitunas, ajo si te gusta, un poco de jamón o chorizo -ibérico si puede ser-, zumo de las primeras naranjas que ya están a punto y … tu segundo cafelito.

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Ya has repuesto fuerzas, con un desayuno muy saludable (perdonamos el choricito…)

Y ahota toca visitar una almazara a pleno rendimiento, por ejemplo en Arjonilla (Jaén), en la cooperativa de San Roque. Verás el trasiego de tractores, la descarga, el olor a aceite recién molido, la cara de la gente a través de la que adivinas como fué este año la cosecha… e irremediablemte compras allí tu aceite recién hecho.

A continuación pones rumbo a Andújar y a la Virgen de la Cabeza. A mitad de camino puedes parar a comer en Los Pinos: tortilla campera, choto o escalopines de gamo te recomendaría. Si no te vuelves loco pidiendo, puedes gastarte en torno a los 20€.

Una vez has comido subes hasta el santuario de la Virgen de la Cabeza: impresionantes las vistas. respira hondo…

Empieza a atardecer y no quieres volver a casa: pues vete al hotel rural Las caracolas, a mitad de camino en la bajada hacia Andújar. Sitio encantador donde sus amables dueños te pondrán una estupenda cena, para terminar con un chupito de pacharán casero y te proporcinarán una gran y calentita cama.

Cuando amanezca estarás como nuevo!!!

Montilla-Moriles: fuera tópicos y miremos “pa´lante”

Cuanto más me adentro en el mundo del vino, más me gusta, y cuanto más me gusta más valor otorgo a nuestros vinos de Montilla-Moriles, auténticos tesoros reconocidos por los más grandes enólogos del mundo. Veáse sin ir mas lejor el reciente artículo de Paco del Castillo cuyo título lo dice todo “Un gran tesoro… pero oculto”. No deja lugar a dudas.

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Cerveza americana hecha en Córdoba

Hace ya unos meses, con la Asociación de Sumilleres, y a instancias de Antonio Cuesta de Editorial Almuzara, tuvimos la suerte de conocer a John Bell, estadounidense afincado y enamorado tanto de Córdoba como de la cerveza estadounidense. Tanto, tanto que decidió fabricarla aquí con el nombre de Cervezas la Gitanilla.

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¿Copa o catavino? ¿qué prefieres?

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Copa o catavino

Ya en su momento hablamos de la cata organizada por la Asociación Vinavin en la antigua y ya extinta Mantequería el Pensamiento, en la que decíamos tener “doble faena” y digo doble porque, además de catar 6 vinos de nuestra denominación Montilla-Moriles, lo hicimos en los “dos formatos”, copa y catavino, motivo de debate desde que en la XXXIII Cata de Vino de este año se presentara la nueva copa. El debate no sólo perdura en bodegas, tabernas, y círculos de aficionados a nuestros magníficos caldos, sino que se incrementa, pues la magnífica copa que a mi entender se presentó “ha crecido dos centímetros por su tallo”. La elección para el Consejo Regulador en su momento no fué nada fácil, pues en votación sobre la elección de la copa, de 27 miembros, apostaron a favor de ella 18. O sea, que no es un debate baladí, pues entre los propios bodegueros no hay unanimidad en ese sentido. Veremos que pasa con “este crecimiento”. En mi opinión es sencillamente genial y ceo que quedará como una gran aportaanción del actual Consejo Regulador. (más…)